domingo, 24 de junio de 2012

EL RÍO QUE CALLA

ACTO 1


Nuestro primer movimiento fue ir a orillas del Ganges y déjenme contarles que al igual que Pablito todavía no logro darme cuenta que fue más impresionante, lo que estaba aconteciendo en ese lugar o el trayecto hacia el mismo.

Salimos del hotel y una avalancha de hombres, todos mal alimentados y con las ropas más sucias que vi, cayeron sobre nosotros. Se suponía debíamos elegir a uno para que nos lleve en su bicicleta cuatro kilómetros en alguna dirección hasta el Ganges. La elección no fue difícil, bastó con abrirnos paso entre todos ellos para ver al fondo, solitario, un hombre que a diferencia de los demás, prefirió esperar sentado al costado de su transporte.
Segundos más tarde allí estábamos, sobre una bicicleta de tres ruedas, con espacio para dos personas que serían arrastradas por el humilde conductor hasta el fin del mundo por dos pesos.

El tráfico: autos, motos, bicicletas, personas; los monos observaban desde los techos. Todos se mueven en distintas direcciones y dejan obsoletas a las reglas de tránsito que parecen no ser muchas.
Mientras dan concierto las bocinas, los gritos y los motores, el polvo se eleva pintando al ambiente en tonos de amarillo, tapando las narices agradecidas de ser privadas del olfato. Entre mugre y olores las vacas son las únicas que mantienen la calma, todos y todo lo demás forman parte del caos.

ACTO 2

Una celebración religiosa. Luces, música, danza, ofrendas.

ACTO 3

La niebla y el agua suspendían en el aire pequeños barcos. Tras cruzar el Ganges tierra infinita 
se perdía en el horizonte.

ACTO 4

Del otro lado, donde suceden las cosas, el paisaje se tupe de objetos. Todos y todo ahora en 
función del agua sagrada.

ACTO 5




































Construcciones en estado de abandono, aparente, llenas de colores y óxido. La gran escalinata. Un rito el camino hacia el agua. El calor agobiante y la potencia del sol combinan a la perfección con el deterioro generalizado y borran las tintas que dan vida a un lugar lleno de muerte, enfermedad y peste. La satisfacción en la agonía de quién va a morir a ese lugar... y el orgullo del que lo cuida.

ACTO 6





































La casta más baja dentro de la casta más baja haciendo su labor. 
Es cuestión de organización. ¡Que afortunados son algunos!  

ACTO 7




































Mientras algunos lavan y otros mueren la familia se purifica.
Del otro lado del Mundo... usamos el agua una vez y la tiramos.

ACTO 8

Hogar dulce hogar.

ACTO 9




































...

ACTO 10
Camino al autobús una niña de aproximadamente 10 años se acerca. Su intención era venderme unas pinturas de colores. Caminó a mi lado un buen rato y lo que era una conversación de vendedor a cliente se convirtió lentamente en una de persona a persona.
Esos pocos años le bastaron para aprender a valerse por sí misma, para hablar español e inglés, aprender a no dar lástima, a como tratar cordialmente a otra persona y como hacerla sentir mucho más chica que ella.

Matiolo


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